sábado, 3 de agosto de 2013

Lo imposible



Tener la sensación
de que la razón se desgrana
de que las ideas se disipan
en nieblas insustanciales
de no reconocerme frente al espejo
ni en las palabras
ni en el nombre que me nombra
así venga de tu boca...

No me reconozco en la palabra
ni en el verso
ni en el poema.

Alguien me nombra o me grita
a lo lejos de mi base real: ¡Andrés!

No hay respuesta. Estoy enloqueciendo.
¿Enloqueciendo de mi propia cordura?
No hay respuesta. Lo imposible me precede
me antela ante la duda.


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