miércoles, 31 de marzo de 2021

LA PATRIA

La patria que no se conquistó en el viento
hoy vuelve a besar el polvo amado
tras mucho desandarse en los reveses
y en los pedazos rotos de los espejos.
Ayer no sé qué cielo ni qué destiempo fue,
pero nos vio nuevamente en el reencuentro
y allí estábamos, allí seguíamos vivos,
tras las fronteras del agravio y los insultos,
pero ahora desafilando los puñales del pasado.

CUANDO LLEGASTE, TE FUISTE

Cuando llegaste aurora a mi muerte:
Yacía silente en una nívea sepultura,
a la vera del camino, entre las piedras,
susurrando plegarias a los vientos
y agitándome loco entre mis versos.
Cuando te fuiste sin voz de regreso:
Yo juré despedazarme en ausencias,
en las montañas de negros vientres,
en las soledades de plumaje noches
y en el vuelo de un olvido de muerte.

TU PRIMAVERA

Cultivá en los vientos
toda clase de ruegos
y esperá tu primavera
dejando crecer la rosa.
No demorés el alba.
Colocame tu sonrisa
al alcance de los cielos,
allí donde mejor brillás.
Ya sabré yo cómo hacer
un paraíso del sueño,
entre tu boca y el sol
o tus noches y el deseo.

LA CHICA QUE SE PÁJARO

De tanto que le gustaban los pájaros,
al final se le puso de nubes la carne
y fue jaula azul y simulacro de cielo.
Tenía por ojos un par de ventanas
y de celeste su hondo y frío fondo.
Callaba y era como una luna ausente
y su silencio un filo de muerte, y mataba.
Nunca desaprovechó ocasión
para ser tormenta bajo mi cielorraso
o noche ciega desnudando mis versos.
Pero, de vez en cuándo, sus plumas
le renovaban su pasaporte de viento
y se marchaba para ser un recuerdo
de esos que a lejos son muy buenos,
pero próximos son como un infierno.
Así ella, la chica que se hizo pájaro
y se le volvió el corazón de estrella.
De día dejaba un rastro leve de amor,
pero de noche hacía temblar mi alma.

YO NO QUIERO

Yo no quiero amansar al Diablo
ni hacer que tus demonios coman
de mi mano cual cachorros,
no quiero hacer de tus cabras locas
un rebaño de ovejas mansas,
drogadas y psicodélicamente dispersas.
¿Para qué? Si yo aprendí a amarte
con tus irreverencias de niña nube
y tus modales de paloma con rabia,
tus instintos asesinos de fantasmas
y tus desastres al mando de tus días,
riéndote y llorando incompresible.
Yo no te quiero como te necesito;
te quiero como me obligués a ser
y a mutar mi piel de dinosaurio
por una que vibre lo mismo que vos
cuando nos vea salvajes y silvestres
andando entre pastizales al atardecer.

HOY ESTOY AQUÍ

Vos hoy te hacés agua
cuando un día fuiste miel.
Ya no me saben a sal tus lágrimas
ni a hiel la indiferencia
por nuestro pasado. Hoy estás aquí,
vestida de luz como nunca,
mejor que nunca,
y el sol es un broche en tu pelo
y tus senos dos bellos soles
desgajándose en los labios de la tarde.
Venís en tibia brisa arremolinada
con perfume de santidad atropellando
indecente la gracia del instante
y perpetuándote tatuaje en mi alma.

UNO DE DOS

Ya buenas noches y sin querer
estoy volando en fiebre otra vez.
Difícil es dejar de amarte, nena.
La suerte echada no es para dos.
La tarde es un dispositivo fallado
que se le baja solo el interruptor;
así caímos presas de la oscuridad
y muy pronto vamos a salir a cazar.
Ambos sabíamos que en el amor
uno de dos iba a terminar saciado,
entre unas sábanas empapadas
pidiendo a gritos secar al sol.


HOY SENTÍ

Hoy sentí caer tus ojos
en el fondo de una lágrima
sin consuelo.
Y aunque no estuve allí,
al igual que para aquella rama,
sé que el estruendo
debió provocar gran conmoción.

PÉTALO ENCENDIDO

Desde mi lado de la cama
siento como el aroma del café
la primavera ardiendo en flor
e invitándome a nadar en vos.
Me abro de pecho al oleaje
y te abro entre mis brazos,
sal del mar, nido de corales
o pétalo encendido de miel.

CIEN POEMAS Y MIL NOCHES

Cohetes #5

jueves, 25 de marzo de 2021

EL CIELO FAMILIAR

UN LOBO ALPHA

No quiero tener que morir
para renacer no sé cuántas veces,
solo por vicio. No quiero
sus virtudes vestidas de corderos
cuando en mí hay un lobo alpha
con el hambre como peor plaga
en medio de un desierto en silencio.

No quiero abonar la tierra
cuando quizás no sea nunca la flor,
la que quiero, la que deseo,
la que no importan sus espinas
ni sus verdades de fuego,
para la que me preparé toda la vida
y por la cuál sigo escribiendo.

OTOÑO EN FLOR

Sobre campos cegados
tiempos de besos cansados anidaron
junto a las copas de aquellas tardes,
entre las sombras.
El paisaje de sus adentros
se tornó en canto alegre
para los gestos primaverales.
Dos fueron las almas
abriéndose a la estación
frente a la clausura del horizonte.
Múltiples en uno,
las voces, las manos y los roces
marcaron el paso sigiloso de las horas
entre las amplias avenidas
y los limites de nuestra aurora.
Allí, los sueños eternos, como casuales,
fueron el punto certero de toque
para unos labios que se sellaron.

NOS QUEDAN

Si todas nuestras noches
tuviesen ese mismo signo,
los sinsabores serían nada
bajo demandas a las lluvias.

Ya hemos cumplido con todo,
solo nos queda una meta
dormitando en los bolsillos
como sombras del olvido.

Nos quedan en las manos
vacías formas de los días,
nos quedan en las pieles
secas ajadas despedidas.

ESTÁS AQUÍ

¿Será que ya ni te sé
que no me cabes en las palabras
o que los días y las noches caen
como caen tus párpados
en el silencio de la tarde?

Pero hoy vos estás aquí,
susurrando en mi alma
un corazón que ya no te calla,
por no acallar en sus latidos
las coordenadas donde encontrarnos.

Y es que estás
y no estás, y sin embargo,
en cada gesto de mi tiempo
soñás con el umbral de esta espera
más allá de toda ausencia.

24 DE MARZO DE UN AÑO NEFASTO

Nos hicieron mierda los pájaros
y la noche se nos hizo marzo,
la sangre corrió a escondidas
y los gritos y la rabia y la muerte.
¿Cómo, entonces, pretenden
pasar del 23 al 25 sin ser otros?
No han podido, no podrán jamás.
30.400 no se olvidan. Nunca más.

PATÍBULO

Cuando les era posible mirar lo hacían -no sin cierta dificultad-, las paredes y el techo de aquel lugar. Lo conocían bien. Todos en el barrio habían pasado alguna vez por allí y todos alguna vez habían parado. Tenían claro que se trataba del taller de Don Antonio, pero ahora, transformado en la antesala de algo más.
El olor a grasa y aceite quemados, el aire frío por las chapas y las herramientas, el herrumbre en todo, la mugre, la humedad, el chirriar de las ratas..., todo, todo aquello apestaba, era asqueroso y nauseabundo; pero, con el pánico instalado en los huesos, todo esto adquiría un matiz diferente. Esta vez, la sangre y los sollozos hacían del conjunto un patíbulo dentro de lo familiar, como el griterío eufórico que les llegaba a oleadas desde la cancha de Núñez.


24/03/2021
(A 45 años del último golpe de Estado.)

ANTES DE VOS, NADIE

Yo ya te quise, ¿qué más?
No me queda nada más.
Ya te lo di todo y aún más.
Pero vos querés mucho más.

Me querés a mí, a pesar
de mis tormentas y todos
los tormentos de quererme.
Porque, antes de vos, nadie.

Nadie quiso quererme
así como vos ya me quisiste.
Me quisiste y aún pretendés,
nena, quererme más todavía.

Quizás con todo eso
me hacés daño, nos dañamos,
y dentro de un rato más
poco nos va a importar nada.

Nos vamos a querer tanto
que inscribirán nuestro amor
en una nueva antología
de los desastres universales.

TE VAS CALLANDO

Vos te llenás de mi voz
y desbordás mis versos,
los hacés sonar a blue
o a algo más doloroso.

Te me desgarrás adentro
y me salís por la garganta
como un tango con ginebra
en un viejo disco de pasta.

Vos te escribí en silencio
y te imprimís en mis huesos,
saltás por las noches negras
y me asaltás de madrugada.

Te vas callando, te callás,
solo cuando el sol destiñe
los ruegos y súplicas de amor
que jamás serán escuchados.

miércoles, 10 de marzo de 2021

SU ÚLTIMA HERIDA (¿Microrrelato?)


     Al llegar a casa sintió, ante la puerta que lo separaba de su secreto designio, un golpe de lucidez como de dagas clavándosele en la consciencia. La idea que lo cegó era proporcional al sentimiento de frustración que lo acosó durante toda su vida. 
     Entró en silencio y no miró más allá de donde debía afirmar sus próximos pasos. Nada escapaba a su íntima intuición de lo mismo, o sea que todo era igual y lo mismo a los días que lo precedieron. Al terminar sus plegarias, y ya con el estómago lleno de este vacío angustioso, se dejó caer en lo más profundo de su última herida. 

Fe de errata

Fe de errata

Fe de errata


martes, 9 de marzo de 2021

SOLO HAY FRÍO

Cruzando el charco solo hay frío.
Una genealogía del frío
inmemorial y metafísico.
Queman a razón de ser hielo abrazador,
materia insípida y hasta somnolienta,
desiertos de un tiempo mitológico
que necesitan para recobrar relevancia
y hacerse con un derecho divino.
Cruzando el charco no hay nada;
es en vano buscarse en raíces inciertas.
Solo hay vacío, ni siquiera en ánfora.

SE COLMAN

Indiferente,
el tiempo de las hogueras,
de los que arden
en las que otros se queman
y no piensan sino en lo suyo,
otros se miran, frente a frente,
y a nuestras espaldas
son los que se llueven
y se colman.

VOY A BUSCARTE

Y aunque tus sombras sean
profundas y dejen en mí
 buscarte
en la noche de las noches
y en la sonrisa dentada
de la muerte loba en celo,
en la calvicie de esta luna vil
y sangrienta,
o en el costado frío
y silente de la ausencia. 

EL AMOR

El amor es esa extraña afición de ver las cosas a través de una pompa de jabón. Lo malo es que las burbujas se rompen y somos nosotros los que estallamos en mil pedazos por los aires.

CUÁL SI FUERA

Sé del botón gustoso
que estalla a la luz de tus labios
cuando tu boca de antojos
abraza quemante
el pétalo frágil y terso que lo envuelve,
¡ah, esfinge soberbia de raro tallo!
Crece en vigor y sin espinas,
y vos lo agotas en el gota a gota
cual si fuera inagotable fuente
o como si tal el rocío de la mañana.

INVITACIÓN

Me has dejado
una invitación abierta
al sueño, y te he soñado.

Me has dejado
contemplar los cielos
y me he dado con tu mirada.

Me has dejado
naufragar en tus labios
y en el mar de los deseos

sacudiéndome
de mis penas todas
mi soledad se me ha ahogado.

A SECAS

Uno debiera de llevar
las ilusiones
por debajo de la cintura,
y soñar sería un verbo
entre lo húmedo
y nuestra capacidad
de ser felices a secas.

LA VIRGEN DE LOS SIETE PUÑALES

¡Amar!, ese tormento musical
que todo lo arrasa a golpes de olas
contra los acantilados de la piel,
los besos eléctricos que abren
de par en par los cielos
para las lluvias ácidas
que derriten los cerrojos del corazón
desde los centros mismos
que se alteran entre sí cuando el amor.

Lejos de mí, amé a la virgen
de los siete puñales;
siete veces siete, y otras tantas
veces más todavía.
Con ella encina mío
y calando hondo
como cuchillo tierno,
me he dado en adivinar
los oráculos de mi perdición:
¿Qué otra alma de este mundo
podría acaso negarlo?

En ella descubrí el origen
de todos los incendios,
la chispa capaz de devorar
mi tronco hasta la raíz,
la arqueología animal
tras los gestos del desgano,
las sutiles formas de la noche
entre los besos y los suspiros.

Allí los siete puñales, allí
la santa virgen de mi locura.
Acá, la vida, abriéndose
como herida sin cura alguna.

TEMPORADAS

Teníamos dos gramos de locura
haciéndonos vacío en un colador.
Veíamos la vida a través de filtros,
con los ojos más allá de las cosas.

Los nombres eran muchos, pero...,
Nuestra memoria alojaba solo uno.
Mirar a los ojos era nuestro idioma
y todo venía a nuestro encuentro.

Tal vez fue amor, ya no lo recuerdo.
Fueron besos de promesas renovadas
en una primavera que se nos secaba.
El verano fue; el otoño un puente.

TUS PALABRAS

Ya no endulzan tus palabras
mi desespero por no tenerte,
¿dónde estás, dónde te has ido?

Que sepas
que te has ido con partes de mí,
dejándome a mitad
de mi propio entierro:
¡Ya ni la muerte me alcanza!

¿Cómo querría algo a media?
Mi vida se ha diluido en silencios
y letras que recrean tu ausencia.

UNO DE LOS DOS

Establezcamos
normas de seguridad, pajarito.
Una vez que abra
la puerta de nuestra jaula,
uno de los dos
deberá ser el primero
en atravesar por esa ventana.

Dicho esto, te aclaro, yo no soy
de los que se detienen a pensar
si soy o no un pájaro bueno.
¡Buena suerte, compañero!

ÁTROPOS

Poco es lo que se sabe
sobre la hora obscena,
plumaje de coloridas horas
el cénit sobre las calvas.
Su vestido se desgarra
allá en el horizonte,
el tajo va creciendo
y de su desnudez los días.

lunes, 8 de marzo de 2021

JAZMÍN DE LUZ (Aires de zamba)

Jazmín en flor, tus ojos
son mi noche estrellada,
fuego de amor, mi ardor,
de sentimiento enamorado.

Te vi llegar, de par en par
las puertas de mi corazón
ya te esperaban; te vi llenar
de beso el aire apasionado.

Eras el sol, jazmín de luz,
la luna de mi verso más asado,
y de mi piel la roja flama
que tus labios avivaron.

Ya te llamaba, mi niña bella,
desde los tiempos a mi hogar
para sentirte mi reina amada.
Jazmín de luz, chispa de amor.

Entre las sombras oí tus pasos
cruzar corriendo mi jardín gritando,
y en mi pecho tu tibio aliento
fundió en silencio nuestras almas.

Jazmín de luz, tus lindos ojos
danzando libres, melena roja,
mi ser te adivinó sonriendo
de ser feliz la musa inspiradora.

ME GUSTARÍA

Me gustaría ser el culpable
de esas chipas de alegría
que saltan desde tu sonrisa
aunque lo incendien todo.

Pero, y sin embargo, sos vos
la culpa de atravesarme
de lado a lado el corazón
cada vez que te veo sonreír.

Y así cumplo condena perpetua
bajo el sol ardiente de tu sonrisa,
embriagado por mi sed de ti,
esperando a verte cada día.

DE BANDONEÓN

Para mí solo 29 de febreros,
pero así, en plural, por favor.
No quiero excepciones solas,
las quiero con espinas y más.

Las quiero de abrazo final
y de adioses sin valor alguno,
de regresos que duelan tanto
como bienvenidas amargas.

Las quiero únicas de verdad
y no solo únicas del montón;
con gestos de amor al matar
y de divinidades al dar vida.

De 29 de febreros o 30, mejor;
que dejen en todo sus huellas
y de ellas luego nazcan flores,
himnos o lágrimas de bandoneón.

YO LA AMABA

Yo no necesitaba de espejos;
yo la quería como quien ama
una flor marchita en el florero.

Mientras más seca y desgajada,
yo más la amaba, lejos, muy lejos,
por ser de todas mi flor primera.

Yo la amaba por ser lo que fue
y la amaba por dejar de serlo...
Por ser flor y por crecerme verso.

DEFINITIVAMENTE

Hoy podríamos, definitivamente,
estar más tristes que un centauro,
y sin embargo, la alegría ha podido
aún más. Ella ha llegado abriendo
a pechos desnudos el cielo inmaculado
de todas nuestras culpas.
Hoy, definitivamente,
la noche podría haber vestido
su piel luminiscente, pero no ha podido
luego de agotarse en un suspiro.
Ella ha dinamitado todas y cada una
de mis partidas, me ha dejado
a un margen equidistante
de todas mis amarguras cotidianas.

A LOS RELÁMPAGOS

Éramos a los relámpagos
ángeles sobrevolando las pieles,
como temerarios nada sutiles
partiéndonos contra la tierra.

Ni a luz ni a oscuridad. La noche
exhalaba de nosotros todo.
El cielo solo era un límite
ardiendo a nuestros pies.

No había nada de secretos
ni misterios... Los gemidos
apagaban la sed de los desiertos.
Éramos, ni bien acabábamos,
de todos los días y las noches,
la continuidad y los ciclos todos.

Éramos a los relámpagos vivos
solo un par de ángeles caídos.
Éramos un suspiro de eternidad
en el ronco espasmo del orgasmo.

AUTOPSICODESCRIPCIÓN (De una sábado a mediodía)

Hay días en los que el cuerpo pesa,
y pesa mucho, montañas de escombros
para un solo alma;
y esta insistente sensación
de andar por ahí a pecho abierto
con el pulmón arrugado
ya sin capacidad para tragar más aire.

Esta ebullición de sangre en venas,
en los sonidos sordos
como de un millar de gusanos
que comienzan a provocarme
arcadas de nada y angustia de todo.
Gigantescos gusanos o serpientes
retorciéndose en las superficies
laterales y externas de los órganos vitales
y la membrana poco feliz del cerebro
quemado, seco e irritantemente ausente.
Y este vacío, que va creciendo inexorable,
es un corazón harto de sufrir la vida.

Las metáforas se me desvanecen
como por licuado
de palabras/anti-palabras
y el pensamiento estalla
sin dar lugar a tregua de ser pactada
aunque no más sean
tan solo
entre suspiros breves y estertores.

La razón se va a desgano de ser.
¡El antiguo juicio me abandona!,
me deja arrojado en mi propio abismo
y ya ni el remoto amor me salva
ni la esperanza:
¡Soy un homo pos-moderno!
He aquí mi desgarro total y radical.

DE FLORES

Yo no le hallo la gracia, la verdad,
a eso de estar al alcance de todos:
Cada quién cree que lo suyo
es perla digna para los cerdos
atragantados de comer mierda.

Mi poesía crece a la sombra
de poemas indiferentes a todo.
Yo los intuyo en la voz de un pájaro
y en el silencio de un vuelo azul
lleno de cielo sembrado de flores.

No sé cuándo se escapen de mí
ni cuándo mi pecho les quede apretado.
Espero -egoísta de mí- que ese día
me encuentre dormido entre los míos,
indolente de no haber hecho nada.

Hasta ese entonces, cada nuevo día,
les quito el polvo de mi olvido,
les canto una canción de cuna
y los pongo a brillar en el escaparate
de este infeliz y ciego cambalache.

ECO DE CICATRICES

Transito por un jardín
de mujeres inmutables;
las miro como a tales
y promuevo el estallido.

Inmutables. Inmortales
madres de las montañas,
gigantes en las sonrisas
que abren sus alas a la calma.

Alguien llamó padecimiento
a este estado de oscuridad
que abriga a los sentimientos
de los golpes de un cincel.

No son estas sino las otras
las que narran todo el dolor,
no sin cierto eco de cicatrices
a la sombra de las rosas.

TOCAR EL CIELO

En mi universo protopoético
tocar el cielo
a manos desarmadas
es acabar en un polvo
a ras del suelo
como quien se alimenta del aire.

 * *

La fiebre es estela de un mar agitado
entre los orgasmos de una espera.

 * *

Todo fluye o confluye
en besos que saben a sal
más allá del sabor de la carne.

 * *

Aquí los versos de la oscuridad
rehacen los poemas de la noche.

 * *

Todo calla. Solo suena a lo lejos
un himno sagrado en caricias
entre la sangre, la piel y los huesos.

DESDE ADENTRO

Verbigracias de sus reveses,
yo le contemplaba desde adentro,
desde el hueco profundo y húmedo
que su amor había preparado
para mi amor. Usted, mientras,
se elevaba como en plegarias al viento
vistiendo de miradas su desnudez.
Hoy la observo, contemplo y siento
desde el silencio más hondo y lleno,
y desde el misterio de ese bostezo
que se intuye a lejos, en el amanecer.